Mientras los dioses, liderados por los despiadados Syreth y Tzovan, lo persiguen para extinguir su llama rebelde para siempre, l encuentra una aliada inesperada en una joven mortal llamada Pupille. Su viaje se convierte en una carrera contra el tiempo, una batalla por reconstruir el ser fracturado de Azzurakh antes de que los dioses logren deshacer su existencia.
Finalmente, Azzurakh se sacrifica para convertirse en el nuevo escudo del mundo, dejando en manos de Pupille la tarea de portar su legado. Este acto de amor y desaf o pone fin a la Era de los Dioses, dando inicio a una nueva poca: la Era de los Fragmentados (the Age of the Shattered).