Escribir de amores prohibidos es volver una y otra vez al asunto preferido por los escritores. Estos encuentran f cil complicidad en aquellos lectores acostumbrados a que la obra termine donde empieza la felicidad. Por qu ? Porque los amores felices no alimentan la avidez de los lectores de novelas rom nticas. Estos se alimentan del sufrimiento de las pasiones, y lo indebido se convierte en el condimento fundamental para alimentar las sedientas almas que deber an ya estar repugnadas con manidas historias de amores dif ciles.