No conozco otra raz n para amarte, que la de esta fuerza descontrolada, que me obliga a respirar tu aire y beber de tus labios el alimento de mi ser.
Cuando la vida, sin raz n aparente, decide que es tiempo de amar. Una brisa c lida y voluptuosa nos envuelve y nos traslada a otra dimensi n. Las palabras hablan del presente, pero pensamos, secretamente, en un futuro junto intentando ignorar el pasado. Un pasado que nos ha marcado. El ayer siempre es una pesada carga que forma parte de cada d a. Una carga que debemos aprender a compartir para seguir adelante.
El amor puede ser dulce y crujiente como un melocot n reci n cortado. En otras como un racimo de uvas donde cada grano es una sorpresa. A veces jugosas y dulces, en su justo punto. Habr otras algo cidas, porque no es su tiempo, pero puedes encontrar algunas que dejen un sabor ingrato que nos hace desear no haberlo comido.
Amar es condici n de nuestra naturaleza, aunque a veces duela.
Liliana del RossoRelated Subjects
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