AL OTRO EXTREMO. Despu s de manosear el peque o volumen de poemas "Al otro extremo", del poeta Rodolfo Rensoli, se nos aclaran ciertas posturas escriturales a tener en cuenta, sobre todo en un escenario editorial que deja mucho que desear en tiempos en que la academia incide, demoledoramente, contra escritores y los que est n a cargo de la facturaci n editorial.
Son veinticuatro poemas los registrados en este cuaderno que vistos desde el conjunto nos resultan pertinentes entre s . Como pocos, Rensoli maniobra desde hablantes poem ticos de distinto ngulo, lo que nos permite, como lectores, retozar a partir de lo egotivo hasta lo apelativo, o discurrir en la asunci n de un discurso, cuyo objeto l rico se indefine, y enhorabuena, toda vez que damos cuenta de un conjunto polif nico y equilibrado. No sucede, entonces, en "Al otro extremo", como en ciertos libros de turno, en los que un por ciento considerable se inclina hacia una exposici n del ego bastante hegem nica: deslucimiento muy a tono con quien indaga en ese rostro nico que coincide con el autor: "dolor de hormiga", como dijera Jos Mart , puesto en vitrina dorada.
La preocupaci n por lo social, por cierto cosmos existencial; la iron a y hasta el trabado manejo de lo humor stico, se al an aqu con un versolibrismo que no perdona lo estr fico, pero esta vez con la asimilaci n del octos labo en una cercan a a la espinela que se transgrede en un juego muy apegado a la oralidad. Nada, que con los versos del poeta s estamos en sinton a con el orbe po tico que hoy se habita, donde lo intertextual tambi n fluye desde una presencia lo suficientemente sutil como para no llegar a la explicitud.
Sobriedad. Modestia. Elegancia. Voz a partir de s , y percusi n hacia lo novedoso, logran un grupo de versos, tan memorables que se pueden ubicar "Al otro extremo". Lic. Giraldo Segura Riquenes