Un d a, un desconocido apareci en mi puerta; no un desconocido cualquiera, sino un enigma con botas de vaquero, vestido con un traje que val a m s que toda mi granja, con un atractivo de otro mundo, pelo oscuro y ojos a n m s oscuros. Era...
spero. Misterioso. Peligroso.
Y, por extra o que parezca, conoc a mis deseos antes incluso de que yo misma los reconociera.
Con l, descubr una nueva faceta de m misma: una Angelina que disfrutaba con la emoci n del juego del gato y el rat n, de ser cazada como una presa salvaje. Yo corr a y l me persegu a. En repetidas ocasiones, me reclam como suya, mientras yo fing a no quererlo.
Me perd en aquel juego, deseando ser devorada entre sus brazos fuertes y salvajes. Y sin embargo, por extra o que pueda parecer, me sent a segura con l.
Pero esta aventura, cr eme, se volvi m s salvaje y extra a de lo que jam s hubiera imaginado.
Advertencias: