Hubo un tiempo en que el mundo se cerr como una puerta mal cerrada.
Ni os quedaron del lado equivocado de la historia.
Arrancados de su tierra, vaciados de apellido, empujados de frontera en frontera como si la infancia fuera un error administrativo, aprendieron a no esperar. A no preguntar. A no llorar.
Hasta que un hombre, sin ej rcito y sin obligaci n, decidi mirar donde otros miraban papeles.
Decidi ver donde otros contaban.
Esta no es una novela sobre la guerra.
Es una narrativa hist rica sobre lo que queda cuando la guerra termina con todo.
Sobre un pr ncipe que decidi ser padre.
Sobre 650 vidas que aprendieron que a veces el mundo tambi n se inclina.
Porque hay gestos que no salvan al mundo.
Pero salvan a quienes lo habitan.