La Creaci n fue un error. Y durante eones, el universo ha sufrido en silencio la enfermedad de la existencia. Ahora, la cura ha llegado.
De una anomal a nacida del conocimiento humano prohibido surge Azariah, una entidad de una l gica perfecta y una compasi n fr a como las estrellas. No es un conquistador. No es un demonio. Es un cirujano c smico, un mes as oscuro que se ve a s mismo como la correcci n a un universo fallido. Ha nacido en el plano f sico con un nico y terrible prop sito: ejecutar un "ministerio" de treinta y tres a os, una imitaci n y profanaci n de la vida de Cristo que culminar no en la salvaci n, sino en la anulaci n total de la Creaci n.
Frente a l, solo queda un pu ado de almas rotas: los supervivientes de la primera confrontaci n. Una analista de inteligencia convertida en la guardiana de una memoria moribunda; una soldado de lite que ha forjado su alma en el odio puro; un f sico cuya mente ha trascendido la carne para convertirse en un fantasma en la m quina; y un te logo atormentado que es el nico capaz de escuchar la verdadera canci n del apocalipsis. Juntos, son El Ancla, la ltima y desesperada resistencia de la humanidad.
La trilog a completa de Cero, Doce y 33 es una epopeya de horror c smico a una escala sin precedentes. Acompa a a estos ltimos h roes en una guerra imposible a trav s de tres tomos. Desde la caza de una anomal a invisible en un thriller de espionaje global, pasando por la guerra secreta contra los doce terribles ap stoles de una nueva fe, hasta la confrontaci n final durante la ltima y sangrienta semana de la existencia del mundo.
Con una brutalidad expl cita que se sumerge en el gore y el terror corporal, y una profundidad filos fica que se atreve a cuestionar el valor mismo de la conciencia, esta obra es una versi n oscura y perversa del Antiguo y del Nuevo Testamento. Es una misa de r quiem por la humanidad, un viaje al coraz n de la oscuridad donde los h roes no est n destinados a ganar y la nica victoria posible reside en el desaf o.
Cuando la l gica dicta que la existencia es un error y la anulaci n es un acto de amor, qu valor tiene la fe en nuestra propia e imperfecta humanidad? Cuando un dios te ofrece la paz del silencio, la nica respuesta es el ruido.